Un poco de Historia

 

La fundación de las Esclavas de Cristo Rey se presenta como fruto y consecuencia de la vida entregada de Pedro Legaria en su Parroquia, una vida consumida por el celo de las almas.

 

Los Ejercicios Espirituales para toda clase de personas constituían para el celoso Párroco una ilusión casi obsesiva. Pero no se podía mandar lejos a los ejercitantes, los cuales, además, debían sentirse cómodos en los días de retiro. Y también, ¿por qué pensar sólo en sus feligreses y no extender esa gracia a las demás parroquias?... Había dado los Ejercicios abiertos con excelentes resultados. Don Pedro soñaba a lo divino. Una Casa con cincuenta habitaciones independientes, capilla capaz, comedor, y todas las instalaciones necesarias. Para aquellos tiempos, y en un pueblo como el suyo, era una auténtica quijotada, reconocida por el mismo Párroco: - ¡Ya lo sé! Pero estoy convencido de que Dios lo quiere, y para Dios no hay temeridad. Y la llamaremos Milicia de Jesús, por la relación íntima que tendrá con la Compañía y con su fin primario de los Ejercicios.

 

Todo mi ser para tu Gloria - Esclavas de Cristo Rey
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Para el año 1916 ya se le había convertido este sueño apostólico en una idea fija. La posible Casa de Ejercicios debía contar con almas entregadas del todo a la Obra. ¿Unas Religiosas ya existentes? ¿Y por qué no unas fundadas expresamente para ello?...

Entre sus dirigidas contaba con varias de calidad espiritual muy superior. ¿Y si les propusiera a algunas el plan?... Reúne en la Casa Parroquial a tres chicas excelentes, María Laporta, Aurea Martínez y Angeles Simón: - ¿Os gusta lo que os propongo? Encomendadlo a Dios. Pensadlo. Consultadlo. Pero vosotras y los consultados guardad total secreto por ahora.

Es curioso. Las tres han querido antes ser religiosas, y las tres han fracasado en sus intentos. Poco tiempo después les dice en serio el nuevo Fundador: - Siempre os he dicho que sois muy libres y que obréis sin miramientos, no buscando nunca otra cosa sino cumplir la voluntad de Dios. Desde este momento os digo lo mismo: marchaos cuando queráis.

Y sigue ahora bromeando con gusto: - Ángeles quería ir a La Enseñanza, Aurea a las Esclavas del Sagrado Corazón, y María a las Hermanas de la Caridad. ¡Y las cosas que hace Dios! Esta Ángeles que me volvía loco con sus monjíos, y, si se le facilitaba la entrada, me venía con que le daba un disgusto... Esta María hace tiempo que estaría en el convento si no tuviera la cabeza tan dura... Y esta pequeña Aurea que, cuando ya iba a entrar, te venía con que aquello no le llenaba... ¡Ya veis qué cosas que hace Nuestro Señor y para qué os quería!

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